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El origen de la ciudad

La historia de Barcelona comienza a finales del Neolítico, de cuando se conservan los primeros vestigios, hasta la actualidad. Hoy en día, Barcelona se ha convertido en una de las ciudades más cosmopolitas de toda Europa.

Los primeros vestigios de los que se tiene constancia en la ciudad pertenecen al Neolítico Medio y son restos arquitectónicos de tipo funerario.

Entre los siglos VI a. C. y I a. C., el terreno que hoy ocupa la actual Barcelona estaba ocupado por pueblos íberos como los layetanos. Aunque de esta época no quedan apenas vestigios. Los principales restos corresponden a silos de gran capacidad y diversos habitáculos y sepulcros funerarios, hoy muchos de ellos se han destruido.

Barcelona en la época romana

Los romanos llegaron a la Península Ibérica durante la Segunda Guerra Púnica (218 a. C.) y probablemente, ocuparían aquí el enclave íbero de Montjuic. Ya durante la época de Augusto, parece que se fundó la colonia que sería la semilla del nacimiento de Barcelona, Barcino. Este asentamiento estaba situado en el monte Táber que tiene acceso a un puerto natural.

Barcino era una población amurallada que después de incursiones francas y de tribus germanas tuvo que reforzar sus construcciones.

El siglo V trajo consigo el fin del Imperio romano de Occidente y también la irrupción de los visigodos en Hispania. Barcino permaneció bajo dominio de este pueblo hasta el siglo VIII, momento en el que los musulmanes se hicieron con ella. Durante este periodo de casi un siglo, la ciudad se llamó Barshilūna

El Condado de Barcelona

En el año 801, los carolingios arrebataron la ciudad a los musulmanes e instauraron el Condado de Barcelona. Durante esta etapa, el condado estaba directamente gobernado por condes francos.
Durante estos años, la ciudad sufrió numerosas incursiones musulmanas, siendo la peor la lleva a cabo por Almanzor que asoló todo el territorio.
Con Ramón Berenguer I, el Condado de Barcelona alcanzó su madurez y expandió su territorio. En los años sucesivos el Condado seguiría extendiéndose hasta que en 1137 pasó a integrarse a la Corona de Aragón.

Barcelona dentro de la Corona de Aragón

Barcelona pronto se convertiría en núcleo del poder político y económico dentro de la Corona. La ciudad seguiría creciendo en importancia hasta 1333, cuando la peste se cebó con miles de sus habitantes. La situación de Barcelona no mejoraría en los siglos posteriores cuando tuvo que afrontar una fuerte crisis económica debido a subidas de precios y pérdida de comercio exterior.
Con la boda de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, Barcelona iría perdiendo su protagonismo en este nuevo panorama en el que se unieron las dos coronas.

Hacia el Modernismo

Durante los siguientes siglos, Barcelona alternaría procesos de desarrollo industrial con guerras como la de Secesión y Sucesión. Estas guerras dejarían la ciudad en bancarrota. Fue gracias al comercio con América y las nuevas colonias que Barcelona siguió desarrollando una fuerte industria que derivó en un aumento de la población y en grandes cambios urbanísticos.

Pese a sufrir las consecuencias de continuas guerras durante el siglo XIX, Barcelona supo llegar a ser una ciudad a la vanguardia; en 1888, incluso se celebraría la primera de las dos Exposiciones Universales que ha tenido.

Barcelona ha sido lugar de encuentro de pintores, escultores, arquitectos… que han sabido dejar su impronta en lo que es hoy la ciudad. Hay que destacar a Antoni Gaudí, máximo representante del Modernismo en Barcelona.

Hoy en día, Barcelona se ha convertido en uno de los destinos turísticos y culturales favoritos a nivel mundial y en motor económico dentro de Europa. Sin duda, un lugar que no puedes pasar por alto y del que aprenderás con cada paso que des.